JesusTemploCada uno de nosotros nace en una familia, crece aprendiendo de esa familia una manera de vivir, adquiere una cultura a través de los que nos rodean, y así se va formando la manera de ser, la propia personalidad. Sin embargo, por más transparentes que seamos, esa personalidad es un misterio que solo Dios comprende plenamente.

También Jesús nació en la Sagrada Familia de Nazaret. Aprendió de José y de María su fe en Yahvé, las tradiciones y costumbres de su religión, una profesión, todo lo necesario para vivir. Adquirió de su pueblo una cultura que reflejará en sus enseñanzas, en las imágenes y parábolas durante toda su vida apostólica.

Pero su realidad más íntima era un misterio, tanto para su familia como para su pueblo. En este texto del evangelio de San Lucas, se nos revela esta realidad. Jesús debía ocuparse de las cosas de su Padre. Por eso se queda en el templo de Jerusalén, aun cuando todos los demás de su comunidad están regresando a su tierra tras la celebración de las fiestas de la Pascua. Aquel comportamiento en un niño de 12 años fue una sorpresa y causa de sufrimiento para sus padres. Lucas nos dice que José y María no comprendieron lo que Jesús les quiso decir. Pero también hace notar que María conservaba todo aquello en su corazón.

Cada familia es el espacio que Dios nos regala para que todos, hijos y padres, podamos crecer como personas unidas por el amor, la sangre, las costumbres, la fe y la cultura.
No obstante, por más que nos amemos y seamos transparentes unos para con los otros, lo más íntimo de cada persona es un misterio que sólo Dios conoce plenamente, y que los demás debemos aprender a respetar y a llevar en el corazón como María. Este es un propósito y una petición al Señor para el nuevo año que está a punto de comenzar.

REGALO DE LA FAMILIA
(Eclo 3,2-14)

El marido respetable
amor tributa a la esposa,
bendita madre piadosa
que es con sus hijos amable.
Una familia honorable
es más brillante que el oro.
Esta riqueza yo imploro
en relaciones filiales
y cuidados paternales,
para el hogar un tesoro.

 Es tan grandioso el hogar
que hasta Dios quiso familia;
a todos nos reconcilia
y al hijo sale a buscar.
Es su casa un hontanar
de amor y misericordia.
Encontraremos concordia
y paz en el corazón
si a Dios damos la razón
evitando la discordia.

   Hno. Jesús Bayo, fms

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-23 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  1 P 5,5b-14 / Sal 89 (88) / Mc 16,15-20

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado : Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...no le creyeron”.

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