capitolioNacWebDentro del imaginario cubano existen numerosas alegorías que remiten a “la capital de todos…”. La Habana es recordada por símbolos como La Giraldilla, el Hotel Nacional, el faro del Morro, la Catedral, la “raspadura” de la Plaza de la Revolución o el equipo Industriales, entre otros muchos.

Cada persona que ha nacido en Cuba o se ha quedado fascinada en alguna visita tiene su propia lista de espacios, momentos o pasajes preferidos. Pero al cumplirse el quinto mes de este año sería una pena pasar por alto al Capitolio Nacional, inmueble que el próximo año arribará a su 90 aniversario. Hablar del Capitolio constituye un acercamiento, no solo a la historia del precioso exponente del neoclásico criollo, sino al pasado que recoge el enclave donde se encuentra.

Hacia mediados del año 1817 este terreno era ocupado por el Jardín Botánico de La Habana, entidad concebida gracias al apoyo de la Sociedad Económica de Amigos del País. El hortus botanicus duró poco más de 20 años, pues ya en 1839 en este espacio se levantaba la estación ferroviaria de Villanueva. Para esta época los entornos habían sido beneficiados por la administración del capitán general don Miguel de Tacón y Rosique, quien había impulsado la construcción del Campo de Marte y del teatro que llevara su “ilustre” apellido.

La estación de Villanueva presenció varios de los sucesos más importantes de entonces: el vuelo en globo de Matías Pérez el 29 de junio de 1856 y en 1863 el inicio del derrumbe de la antigua muralla. Muchos eventos ocurrieron en esos años finales del poder colonial y los iniciales de la república, desde la primera huelga en la isla el 1º de mayo de 1890, en recordación del Día Internacional de los Trabajadores, hasta disparos, riñas y tráfico de dinero de las figuras políticas del senado.

No es hasta el 1926 que se inician las obras del Capitolio, asumidas por la prestigiosa compañía Purdy & Henderson. La prensa de la época se hacía eco de la controversia que existía en el Congreso para nombrar la magna edificación; pues unos abogaban por denominarla Palacio del Congreso y otros por mantener el nombre del templo consagrado a Júpiter en la Roma antigua: El Capitolio.

Este colosal edificio de 13484 m2 y cuyo costo ascendió a la cifra de $16 640 743,30 pesos rebasó los estigmas de la dictadura de Gerardo Machado, una de las páginas más terribles de la nación cubana. Hoy el Capitolio se restaura para ser descanso de la tumba del mambí desconocido y retomar su función de espacio propio del Parlamento.

Ora con la Palabra

 

Domingo 17 de enero: II del Tiempo Ordinario

 

Jn 1,35-42

“...vieron donde vivía, y pasaron con Él el resto del día…”.

Lunes:   Hb 5,1-10 / Sal 110 (109) / Mc 2,18-22

“...hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos”.

Martes:   Hb 6,10-20 / Sal 111 (110) / Mc 2,23-28

“...tiene autoridad también sobre el sábado”.

Miércoles:  Hb 7,1-3.15-17 / Sal 110 (109) / Mc 3,1-6

“...su mano quedó sana”.

Jueves:  Hb 7,25 al 8,6 / Sal 40 (39) / Mc 3,7-12

“iTú eres el Hijo de Dios!”.

Viernes:  Hb 8,6-13 / Sal 85 (84) / Mc 3,13-19

“...eligió entre ellos a doce, para que lo acompañaran...”.

Sábado:  Hb 9,2-3.11-14 / Sal 47 (46) / Mc 3,20-21

“...decían que se había vuelto loco”.

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