coche caballowebAsí concluyó la conversación de aquellos señores mayores — de la tercera edad avanzada — que, delante de mí, esperaban, pacientemente, su turno para subirse al "coche". Inevitablemente acudió a mi memoria una antigua canción de Silvio, anterior a la del unicornio azul perdido, mientras observaba el arribo paulatino de los "coches" a la piquera. Los letreros pintados en las tablas que servían de espaldar a los asientos, también de tablas, de los vehículos, decían "Transporte Nacional"... "8 pasajeros".

¡Qué notable diferencia con la calesa de "Kiko" el de "Sol de Batey"!... Aquél era un carruaje de lujo como las volantas y coches que circulaban por la Alameda de Paula trasportando a los paseantes criollos y criollas de la época o a los "mameyes", como el pueblo bautizó — por el color de sus uniformes — a los ingleses ocupantes de La Habana. Los coches que pretendíamos abordar —
decían los señores mayores — eran los "carretones de mulo" dedicados al transporte de carbón cuando mis vecinos de la cola eran niños.

El perfume, no precisamente de gardenias, impregnado en el suelo de toda aquella calle que servía de piquera, embargaba el ambiente y era potenciado por el ardiente sol veraniego y las eventuales brisas estivales. Todos estos ingredientes a los que se sumaba alguna que otra discusión acompañada de sus correspondientes interjecciones aderezaban nuestra espera, ésa que dio lugar a la conversación de los señores mayores y que, a modo de consuelo esperanzador, concluyó con el "¡Menos mal que existen!". Entonces me dije: sin esos "coches", ¿cómo nos movemos?...

Y, por caprichos neuronales y asociaciones cancionísticas, me sumergí en los recuerdos y añoré el unicornio azul que se perdió: aquellas rutas de guaguas (GM, Leyland, Hino, Ikarus o Girón) que circulaban por las calles de mi provinciana ciudad.

Me sacó de mis reflexiones y ensueños un sonoro "¡¡¡Arre, cabaaaaaaaallo!!!" que, como disparo de arrancada, avisaba la puesta en marcha del carretón, digo, del "coche" donde al fin habían
subido los dos señores mayores. Y, para seguir las remembranzas cancionísticas afloró lo de "quiero ir a Bayamo de noche, a pasear por el parque en un coche ...".

Ora con la Palabra

 

Domingo 20 de octubre: XXIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 18,1-8

“Yo les aseguro que les hará justicia...”.

Lunes: Rm 4,20-25 / Interl. Lc 1,69-75 / Lc 12,13-21

“...Eviten (…) toda clase de codicia...”.

Martes:  Rm 5,12.15b.17-19.20b-21 / Sal 40 (39) / Lc 12,35-38

“...¡felices esos sirvientes!”.

Miércoles:  Rm 6,12-18 / Sal 124 (123) Lc 12,39-48

“...llegará a la hora que menos esperan”.

Jueves:  Rm 6,19-23 / Sal 1 / Lc 12,49-53

“...más bien he venido a traer división”.

Viernes:  Rm 7,18-25a / Sal 119 (118) / Lc 12,54-59

“...no saldrás de allí...”.

Sábado: Rm 8,1-11 / Sal 24 (23) / Lc 13,1-9

“Puede ser que así dé fruto...”.

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