cubanosAncianosWebde mí por la acera de la sombra, la más transitada. Llevaba en la jaba dos barras de pan que asomaban por los costados de las asas de saco plástico. Rumiaba sus proyectos que con certeza, como ocurre a todos los ancianos dedicados a "los mandados", giraban en torno a los huevos que tenía que comprar, el yogurt de soya que había que "luchar", el viaje a la escuela para llevarle el almuerzo al nieto, el pago de la cuenta de la electricidad y, además, verificar su turno marcado en la cola del banco para cobrar la chequera... El sudor le pegaba la camisa a la espalda y la mirada buscaba en el suelo evitar los desniveles y huecos... Una caída sería fatal.

Por la misma acera, en sentido contrario, avanzaba la parejita. Él tenía porte de atleta: poderosos bíceps y pectorales remarcados por la ajustada camiseta. En el oído izquierdo el audífono del MP3, el otro estaba en el oído derecho de la joven que, enfundada en sus apretados jeans recortados al máximo posible, se abrazaba a su compañero. Realmente era un prodigio de equilibrio el caminar de la pareja, ya que era difícil precisar si marchaban juntos o bailaban en un solo ladrillo, como hacen los amantes del cubanísimo danzón.

El desenlace era absolutamente previsible: un encontronazo que hizo tambalear al anciano al que, afortunadamente, pude sostener y proteger de un penoso aterrizaje.

-¡Vieeeeejo, mira por donde caminas!... ¡La acera no es tuya!... gritó el "atleta"...

-¡Váyase 'pal' asilo, abuelo!... dijo la criollita de Wilson mientras reía a carcajadas.

Los transeúntes que estábamos cerca de la escena enmudecimos, creo que de indignación. El anciano de la jaba, con esa mirada paciente que siempre tienen los viejos y con voz pausada dijo:
-¡Ay, hijitos, quiera Dios que cuando lleguen a mi edad no los traten como ustedes me han tratado!

La pareja siguió inmutable su camino o danza en un solo ladrillo. Una señora que venía tras ellos exclamó:
-¿A dónde vamos a parar?... ¡Qué futuro espera a este país!...

-Señora, le dije, "¡esa es otra historia, otra historia!"

Ora con la Palabra

 

Domingo 24 de noviembre: Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

 

Lc 23,35-43

“...Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino”.

Lunes: Dn 1,1-6.8-20 / Interl. Dn 3,52-56 / Lc 21,1-4

“...ha echado todo lo que tenía para vivir”

Martes:  Dn 2,31-45 / Interl. Dn 3,57-61 / Lc 21,5-11

“...Estén sobre aviso y no se dejen engañar...”.

Miércoles:  Dn 5,1-6.13-14.16-17.23-28 / Interl. Dn 3,62-67 /Lc 21, 12-19

“Manténganse frmes y se salvarán”.

Jueves:  Dn 6,12-28 / Interl. Dn 3,68-74 / Lc 21,20-28

“...verán al Hijo del Hombre venir en la nube...”.

Viernes:  Dn 7,2-14 / Interl. Dn 3,75-81 / Lc 21,29-33

“...mis palabras no pasarán”.

Sábado:  Rm 10,9-10 / Sal 19 (18) / Mt 4,18-22

“...dejaron la barca y a su padre y lo siguieron”.

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