borrachoWebJosé María de la Caridad Entenza y Pérez de Alejo decía tener familia de abolengo, que sus antepasados eran de la nobleza hispana y que tenía propiedades en "la Madre Patria", pero pocos le creían y casi nadie lo conocía por su nombre, salvo cuando le requerían mostrar el carné de identidad. Para todo el barrio era Cheo Reverbero, el que vivía en el último "cuarto" del fondo del solar, con una "colombina" sin colchón y sin luz eléctrica porque no pagaba los recibos. Comía lo que le daban los vecinos y alguna que otra meriendita de pan con croqueta que le regalaba Ñico, el dueño de la cafetería (timbiriche) colindante con el parqueo que en otra época fuera el cine del barrio.

A Cheo la gente lo quería y le tenía lástima. Era una buena persona que enviudó, sus dos hijos se fueron cuando los balseros y nunca llegaron. Entonces comenzó su declive: casa y muebles se consumieron en ron y cigarros, perdió el trabajo, emigró al solar y empezó a vivir "de lo que caía": hacer mandados, fregar carros, palear escombros, lo que fuera, sin hacerle mal a nadie. Por último, se dedicó a traficar y consumir bebidas exóticas de nombres pintorescos que pregonaba en voz baja al pasar por los grupos de muchachones que, de día o de noche, mataban el tiempo con el dominó, las chapitas u otros menesteres no siempre ingenuos.

-Consorte, tengo lo tuyo y a buen precio... saltapatrás, huesoetigre, alcolifán, colaíto, chispaetrén y más. ¡Dímelo pronto que me voy! ... Y Cheo Reverbero seguía su camino buscando clientes que siempre encontraba y evidenciando su notable cultura etílica en la letanía del pregón.

-¡No estoy en 'na', lo mío es curdar tranquilito, cuadro, y buscarme unos quilitos! Pero que quede claro, aquí donde usted me ve, soy de sangre azul... ¿No quieres tocarte con este huesoetigre?... ¡Está especial!

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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