Parque-infantil“¡¡¡QUÉ RIIIIIIIIIIIIICOOOOOOO!!!” Ese fue el espontáneo y sonoro grito de los fiñes de la cuadra cuando Candita, la mamá de Arielito y Lía, les informó que el sábado los llevarían al parque de diversiones. Era una pandilla de nueve chiquillos revoltosos que alborotaban pegando patadas al balón, corriendo en las chivichanas, jugando al pon, etc., y solo se calmaban con los jueguitos digitales. Los padres ya habían concertado esa “aventura sabatina” y comisionado a Candita para organizarla.

El parque de diversiones, como se decía, había sido reinaugurado, ampliado y mejorado.Ahora tenía sillitas voladoras, montaña rusa, trencito, carros locos, carrusel, hamacas, canales, tobogán, columpios, y la gran atracción del parque inflable. Por si fuera poco, alrededor del complejo recreativo estaban los ponis, esos caballitos enanos deseados por unos y temidos por otros. Los quioscos vendían golosinas, tentadoras a los infantiles paladares (africanitas, galleticas dulces, sorbetos, caramelos, etc.) y atentatorias a los bolsillos de los adultos.

Y…, llegó el añorado sábado. Tras un rato de espera ansiosa arribó la guagua y, con los consabidos  pretujones, Candita, Yesenia y Reinier lograron controlar a la tropa en el abordaje y en el trayecto.

La música reguetonera que se escuchaba por los altavoces hacía las veces de anfitriona. Entonces comenzó el drama. La cola para entrar era larga, el sol picaba fuerte, la gente se impacientaba, pero la despachadora de los tiques había salido a “merendar”. A suregreso se enteraron de que los carros locos no funcionaban por desperfectos técnicos, la montaña rusa estaba en mantenimiento, el trencito solo estaba disponible para los menores de 5 años, los ponis y el parque inflable prestarían sus servicios los domingos… En fin, que las opciones recreativas prácticamente se redujeron a hamacas, canales, tobogán, columpios y carrusel.

Los mascarones de tragedia griega aparecieron en los rostros infantiles y el trío de adultos empezó a sentir el malestar de la frustración y la preocupación por el retorno de los fiñes a los juegos con tablets, celulares y “playstation”. Gran parte de los ahorros se fueron en caramelos y galleticas (no alcanzaron africanitas), que aliviaron un poco el disgusto de aquel “pasaje a lo desconocido”. Ahora bien…, saque usted sus propias conclusiones teniendo a mano algún antiácido eficaz.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de diciembre: III de Adviento

 

Mt 11,2-11

“...¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”.

Lunes: 
Nm 24,2-7.15-17a / Sal 25 (24) / Mt 21,23-27

“...¿de dónde venía: de Dios o de los hombres?”.

Martes:  Gn 49,2.8-10 / Sal 72 (71) / Mt 1,1-17

“Antepasados de Jesús”.

Miércoles:  Jr 23,5-8 / Sal 72 (71) / Mt 1,18-24

“Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo...”

Jueves: Jc 13,2-7.24-25a / Sal 71 (70) / Lc 1,5-25

...¡Qué no ha hecho por mí el Señor!”.

Viernes:  Is 7,10-14 / Sal 24 (23) / Lc 1,26-38

“...hágase en mí tal como has dicho”.

Sábado:  Cant 2,8-14 / Sal 33 (32) / Lc 1,39-45

“¡Dichosa tú por haber creído...”.

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