presentVirgenMariaWebLa memoria de la Presentación de María en el templo nos recuerda el período de su vida que va desde el nacimiento hasta su compromiso con José y el anuncio del ángel Gabriel. A falta de textos bíblicos, la liturgia acude al libro apócrifo del Protoevangelio de Santiago, que narra con detalles este evento. La liturgia ortodoxa celebra este acontecimiento como fiesta importante, y es muy antigua en la tradición oriental, de donde pasó al Occidente cristiano. Era celebrada, en tiempos del emperador Justiniano (527-565), en la Iglesia Nueva de Jerusalén el día 21 de noviembre.

En el siglo VII, esta fiesta mariana también se celebraba en Constantinopla. En los siglos sucesivos se divulgó en las Iglesias ortodoxas de Oriente, como podemos deducir de las numerosas homilías que hablan de esta fiesta. En el sur de Italia fue introducida por los monjes, en el siglo IX. En el siglo XI se celebraba también en Gran Bretaña, pero tardó en ser difundida por el Occidente cristiano. El papa Sixto IV la extendió en 1472 a toda la Iglesia católica. San Pío V la suspendió en 1568, pero Sixto V volvió a restaurarla en 1585. La reforma litúrgica del concilio Vaticano II la considera como “memoria mariana” para ser celebrada según el “Común de la Santísima Virgen”, una sección del Misal Romano que presenta diferentes oraciones y textos para las celebraciones marianas.

Puesto que no existen textos bíblicos alusivos al hecho histórico de dicha presentación, sino el relato de la tradición apócrifa, lo que nos interesa destacar es el valor religioso y teológico de esta tradicional fiesta mariana. El sentido lo da su significado teológico: la total consagración de María desde su infancia. Esto se relaciona con la total santidad de la que habría de ser Madre del Señor y su preparación para la misión que Dios le encomendaría.

Los cristianos de Oriente atribuyen a esta fiesta el mismo valor que damos en Occidente a la Inmaculada Concepción. La liturgia considera la importancia que tuvo la preparación de María para cumplir su vocación y misión. Su consagración y dedicación fue pronta y completa. María no solo será presentada en el templo y dedicada al Señor, sino que ella misma será hecha el “nuevo templo santo de Dios” porque el Verbo encarnado, Jesús, habitará en ella después de su concepción virginal.

La presentación de María es figura de la entrega y consagración bautismal y de nuestra vocación universal a la santidad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-23 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  1 P 5,5b-14 / Sal 89 (88) / Mc 16,15-20

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado : Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...no le creyeron”.

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