PabloVIWebEl próximo 14 de octubre el Papa Francisco canonizará, junto a Monseñor Oscar Romero, al Papa Pablo VI, impulsor del Concilio Vaticano II y de su progresiva aplicación en los años posteriores.

El Papa Pablo VI fue un hombre profundamente enamorado de Jesucristo y apasionado por la Iglesia. Se aprestó a vivir fielmente el evangelio y contribuir a que la Iglesia fuera reflejo, signo y sacramento de la salvación del Señor para todos los hombres. No es por casualidad que el cardenal de Milán, Juan Bautista Montini, al ser elegido Papa el 21 de junio de 1963, escogiera el nombre de Pablo, el gran “apóstol de los gentiles”. En su pontificado publicaría la Exhortación Apostólica sobre la evangelización del mundo contemporáneo, “Evangelii Nuntiandi”, considerada por muchos el documento pastoral más importante desde el post-concilio a nuestros días.

Su afán misionero lo llevó a ser el primer Papa en tomar el avión y hacer nueve viajes internacionales: visitó los cinco continentes e impulsó la evangelización por todas las latitudes. Especial fue su viaje a Tierra Santa en enero de 1964, donde peregrinó tras las huellas de Jesucristo y abrazó al Patriarca de Constantinopla, Atenágoras. Terminaba así con 900 años de mutua excomunión con la Iglesia Ortodoxa.

Sobresale su labor como continuador y timonel del Concilio Vaticano II, que una vez convocado e iniciado por Juan XXIII, se vio interrumpido a causa de la muerte del llamado Papa bueno. La inquietud causada fue despejada gracias a Pablo VI, quien continuó la obra de su predecesor, impulsó los trabajos conciliares, y la Iglesia pudo ver culminado el precioso y trascendental Concilio Ecuménico Vaticano II.

Tras la clausura del Concilio, el 8 de diciembre de 1965, Pablo VI veló por la orientación y aplicación de las reformas conciliares. Estas afectaron distintos ámbitos de la vida eclesial: liturgia, colegialidad, organismos sinodales, iglesia ministerial, ecumenismo, relación Iglesia-mundo actual, formación sacerdotal, inculturación del Evangelio, preocupación por la doctrina social y la justicia, laicado, familia, misiones, etc. Esta etapa del post-Concilio fue un período de alegrías, pero también de sufrimientos para Pablo VI. Junto a los hermosos frutos del Concilio también se suscitaron conflictos que sobrellevó con dolor, pero desde un profundo sentido de fe y de esperanza en el Señor.

Es destacable su preocupación por el diálogo. No es extraño que su primera encíclica, llamada “Ecclesiam Suam”, publicada el 6 de Agosto de 1964, definiera a la Iglesia como diálogo con Dios, con su propio Misterio, con todos los creyentes y con nuestros contemporáneos.

La persona y el pontificado de Pablo VI han sido una gracia de Dios para toda la Iglesia. Como dijo el Papa Francisco: “Contemplando a este gran Papa, a este cristiano comprometido, a este apóstol incansable, ante Dios, hoy no podemos más que decir una palabra tan sencilla como sincera e importante: Gracias. Gracias a nuestro querido y amado Papa Pablo VI. Gracias por tu humilde y profético testimonio de amor a Cristo y a su Iglesia”.

Ora con la Palabra

 

Domingo 20 de octubre: XXIX del Tiempo Ordinario

 

Lc 18,1-8

“Yo les aseguro que les hará justicia...”.

Lunes: Rm 4,20-25 / Interl. Lc 1,69-75 / Lc 12,13-21

“...Eviten (…) toda clase de codicia...”.

Martes:  Rm 5,12.15b.17-19.20b-21 / Sal 40 (39) / Lc 12,35-38

“...¡felices esos sirvientes!”.

Miércoles:  Rm 6,12-18 / Sal 124 (123) Lc 12,39-48

“...llegará a la hora que menos esperan”.

Jueves:  Rm 6,19-23 / Sal 1 / Lc 12,49-53

“...más bien he venido a traer división”.

Viernes:  Rm 7,18-25a / Sal 119 (118) / Lc 12,54-59

“...no saldrás de allí...”.

Sábado: Rm 8,1-11 / Sal 24 (23) / Lc 13,1-9

“Puede ser que así dé fruto...”.

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