profetaIsaiasWebEl libro del profeta Isaías es probablemente el más conocido y representativo de toda la literatura profética. Desde el punto de vista literario es, sin dudas, de una gran belleza poética, pero es su contenido lo que más nos atrae. ¿De qué nos habla? Nadie como él anunció con tanta claridad la venida del Rey definitivo, es decir del Mesías, del Ungido. A estos anuncios se les llama “oráculos mesiánicos”. Pero no sólo es esto; hay que hablar también de los poemas que intentaban consolar al pueblo del nuevo éxodo que lo libraría del destierro, de los magníficos Cantos del Siervo, de los himnos a Sión, etc.

Sin embargo, es necesario afirmar ya en este momento, que el autor de este libro no es sólo el profeta llamado Isaías, que vivió en la segunda mitad del siglo VIII antes de Cristo, sino que a partir del capítulo 40 hemos de hablar de otros dos profetas cuyos nombres desconocemos: uno vivió en la época del destierro en Babilonia, en la segunda mitad del siglo VI antes de Cristo, y el otro en Jerusalén, después del destierro. De tal modo que ya es clásico hablar de tres partes independientes y distintas entre sí: del capítulo 1 al 39 (Primer Isaías); del capítulo 40 al 55 (Segundo Isaías) y del capítulo 56 al 66 (Tercer Isaías).

Debido a la brevedad de este artículo no podemos hacer otra cosa que destacar un solo tema de cada uno de estos autores.   
La predicación del Primer Isaías denuncia el pecado en el orden social y político, pero su objetivo es llevar a la conversión y a una nueva vida de justicia y misericordia. Anuncia, además, al Mesías que implantará la justicia y el derecho y hará posible el conocimiento de Dios. Los cristianos supieron ver en este misterioso personaje a Jesús y a su Reino.

Del Segundo Isaías vale la pena destacar los cuatro “Cantos del Siervo”. En las primeras comunidades cristianas se aplicaron a Jesús especialmente el primero y el cuarto. Por ello, en Mateo 12, 18-21 se dice: “Así se cumplió lo anunciado por el profeta Isaías: Este es mi siervo, a quien elegí; mi amado en quien me complazco; derramaré mi espíritu sobre él, y anunciará el derecho a las naciones. No discutirá, ni gritará; no se oirá en las plazas su voz. No romperá la caña resquebrajada ni apagará la mecha que apenas arde, hasta que haga triunfar la justicia. En él pondrán las naciones su esperanza”.

El Tercer Isaías responde, entre otras cosas, a los reproches que los mismos israelitas dirigían a Dios, como si fuera Él, y no el pecado del pueblo, el responsable del retraso de la salvación prometida. Por ello denuncia con fuerza la situación de división y enfrentamiento de los distintos grupos, proclama la imposibilidad de compaginar el culto con la injusticia y establece las condiciones de la auténtica relación con Dios y con el prójimo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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