colegioBelenWebA raíz del concordato entre la Santa Sede y el gobierno español firmado en 1851 se aprobó que franciscanos, paúles, escolapios y jesuitas volvieran a establecerse en Cuba. El Real Colegio de Belén, protegido por Isabel II, ya estaba funcionando en 1854. Familias cubanas y españolas de cierta posición social matricularon a sus hijos en dicho plantel. La corona española aspiraba a que los jesuitas garantizasen la fidelidad de las nuevas generaciones a la Madre Patria; “tarea difícil”, como comentara uno de los rectores años más tarde al Superior General de la orden.

Muchas de las madres de los alumnos eran cubanas y de ellas recibieron el amor a su Isla. Varios de los estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871 eran antiguos estudiantes del colegio, al igual que un grupo de oficiales de la gesta del 1895.  

Su primera ubicación fue en la Habana Vieja, en el convento y hospital de convalecientes “Nuestra Señor de Belén”. En 1926 fue trasladado hacia los terrenos de Marianao donde ocupó 192,000 metros cuadrados.

 Siempre contó con un observatorio que disponía de una estación de telégrafo y un importante instrumental para los estudios de la atmósfera. Todos los barcos que tocaban puertos cubanos debían transmitir al observatorio la temperatura del agua, mediciones de presiones barométricas, pluviometría y la fuerza de los vientos. Al interpretar  esta valiosa información, el P. Benito Viñes Martorell, SJ, (1837 – 1893) expuso sus hallazgos sobre las leyes que rigen la traslación de los ciclones y así pudo predecir el curso de una tormenta que azotó La Habana el 12 de septiembre de 1875. Fue en dicho observatorio donde primero se bautizaron los ciclones del Atlántico con nombres de santos.

Junto a decenas de colegios católicos de la Cuba republicana, Belén formaría a generaciones de jóvenes que luego fueron senadores, alcaldes, y estadistas. Fidel Castro y su hermano Raúl fueron de sus estudiantes, junto a hombres como Pablo Miquel y Merino, Joaquín Albarrán Domínguez, Ramón Meza, Eduardo Chibás y Julián Martínez Inclán. En la obra de Frei Betto, OP, “Fidel y la Religión” (1985), Fidel agradece la formación intelectual y deportiva recibida en Belén. El 8 de enero de 1959, al pasar cerca del colegio, besó el banderín de su promoción (1944 – 1945).

Belén contó con la academia literaria “Gertrudis Gómez de Avellaneda” donde se entrenaban en la oratoria los alumnos. También se preocupó por la formación técnica, pues en sus talleres de Electromecánica aprendieron su oficio cientos de estudiantes de familias de escasos recursos y en la escuela gratuita “El niño de Belén” otros tantos completaron su formación secundaria.

En 1961 el Gobierno Revolucionario nacionalizó toda la enseñanza privada, medida que afectó a todos los centros educativos religiosos.  En 1967 en el edificio del Colegio de Belén se instaló el Instituto Técnico Militar “José Martí”  adscrito a las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Desde 1961, el Colegio de Belén continuó sus labores en Miami, gracias al apoyo de su Arquidiócesis y a los jesuitas de la entonces provincia del Sur.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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