mujerconVeloWebSan Pablo ha sido a menudo criticado por su modo aparentemente negativo de mostrar la figura de la mujer y su rol en la sociedad y en la comunidad de la Iglesia naciente. Sin embargo, no debemos perder de vista tres cosas fundamentales: la primera, que sus cartas son escritos ocasionales, es decir, provocados por circunstancias específicas; la segunda, que el rol de la mujer en la antigüedad variaba de región en región, según la cultura y costumbre del momento; y, la tercera, que Pablo ejercita hábilmente en sus escritos la lógica y la retórica antigua de su tiempo.

Dicho esto, si nos acercamos de forma muy general a algunos de los textos más controversiales, observamos, por ejemplo, que para enfrentar el tema del matrimonio y el divorcio (cf. 1 Cor 7) utiliza cuidadosamente las categorías judiciales judías del siglo I. Así, presenta con equilibrio y de forma inclusiva el nivel de responsabilidad espiritual y libertad del hombre y la mujer, transparentando siempre una cierta sensibilidad y tratando de proteger a la joven (cf. 1 Cor 7,36).

Otro tema complejo es el del velo sobre la cabeza de la mujer (cf. 1 Cor 11,2-16), visto como signo de subordinación de esta hacia el hombre. Más allá de la discusión acerca de la atribución paulina de este pasaje, el texto hace referencia a un contexto específico: se trata de una costumbre importante practicada por hombres y mujeres de un determinado grupo. De acuerdo con los testimonios, los destinatarios de la iglesia de Corinto no eran griegos, sino probablemente inmigrantes de Palestina y del Asia romana meridional para los cuales cubrirse la cabeza simbolizaba valores como la fidelidad o el recato (ni las vírgenes ni las prostitutas tenían obligación de cubrirse la cabeza, ya que buscaban hombre). En el mundo griego esta usanza era considerada restrictiva.

Probablemente, las mujeres con la cabeza descubierta pertenecían a las altas clases sociales, mientras que las más pobres, aquellas con la cabeza cubierta, encontraban a las otras seductoras y amenazantes.

Cuando Pablo afronta esta cuestión, busca la unidad de la comunidad eclesial tratando de persuadir a sus lectores con argumentos ad hoc, específicos, en relación al cubrirse el cabello. Se refiriere entonces a los valores familiares, al orden de la creación, al ejemplo de la naturaleza y a las costumbres (argumento clásico propio de la retórica judía y greco-romana). Más allá de si logra su objetivo o no, deja fuera de su argumentación cualquier expresión de subordinación de la mujer al hombre, centrándose en su objetivo inicial: evitar la controversia de clases y buscar la unidad.

En fin, pudieran ser abordados muchos otros temas polémicos respecto al rol de la mujer presentado por Pablo en sus escritos. Basten estas pocas líneas para expresar que, los pasajes paulinos, más que afirmar una cierta misoginia, ilustran con claridad el pensamiento progresista de San Pablo respecto a los pensadores y autores de su tiempo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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