cruzSabanaSantaWebEl Viernes Santo los cristianos recordamos la muerte de Cristo. Como una tradición que viene probablemente desde el siglo primero, se concibe el Domingo de Resurrección como la fiesta más importante. Por eso, ya desde el siglo segundo, no sólo se celebraba cada año el domingo, sino un triduo en el que se recordaba la muerte y resurrección de Jesús.

En el siglo cuarto, la celebración del Viernes Santo tomó fuerza y la ceremonia central era la adoración de la cruz. Ya en el año 329, San Atanasio de Alejandría hablaba de seis días de ayuno en preparación a la resurrección, es decir, lo que hoy conocemos como Semana Santa.

Recordar cada año el aniversario de los hechos importantes nos permite que la memoria los actualice y nos ayude a revivirlos.

Recordamos el aniversario de las fechas patrias porque nos hacen revivir los valores que nos unen como nación. Recordamos la fecha de nacimiento, de la muerte de nuestros seres queridos o admirados, la del matrimonio, el día de las madres, los eventos que han marcado nuestras vidas. Y también recordamos las fechas claves de la vida de Jesús.

Estas celebraciones las compartimos con todos aquellos que sienten una relación similar con lo que celebramos: los amigos, los familiares, los de la misma nación, los cristianos. A otros, esas fechas no les dicen nada. No podemos pedirles que se alegren o entristezcan con nosotros, cuando en su memoria no están esos recuerdos llenos de afecto.

Algo especial sucedió al inicio del siglo cuarto. El emperador Constantino se convirtió a la fe cristiana y la permitió en el imperio. Las celebraciones, que hasta ese momento eran exclusivas de los cristianos, se convirtieron en oficiales. Los días de significación religiosa pasaron a ser feriados para que todos pudieran participar en las ceremonias. El Estado se hizo confesional. La nacionalidad marcaba la religión.

Al llegar la modernidad, aumentó la pluralidad de opiniones y costumbres. Las naciones ya no eran homogéneas, sino marcadas por la diversidad de pareceres, religiones y culturas. Ante la pluriculturalidad, los Estados decidieron la laicidad: no profesar ninguna religión y permitir la libertad de cultos.

En algunos sitios, de mayoría cristiana, se mantuvieron los feriados en las festividades religiosas, aunque no tenían sentido religioso para todos. Para ellos los días feriados de semana santa son días de descanso y diversión, lo que molesta a algunos cristianos.

No se concibe un cristiano que no dé importancia a la memoria de la muerte y resurrección de Jesús. Sin embargo, no podemos imponer esto a los demás.

Nos alegramos de que el día de descanso semanal sea el domingo, en recuerdo de la resurrección de Jesús. Pero no podemos esperar que todos vayan ese día a celebrar la eucaristía. Sí debe ser una motivación para nosotros, los cristianos, celebrar con alegría en comunidad la resurrección cada semana. Lo mismo podemos decir de la celebración anual de la pasión, muerte y resurrección.

Ora con la Palabra

 

Domingo 14 de agosto: XX del Tiempo Ordinario

 

Lc 12,49-53

“No he venido a traer paz, sino división”.

Lunes: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab/ Sal 45(44)/ 1Cor 15, 20-27a

“Primero Cristo como primicia; después todos los que son de Cristo”

Martes:  Ez 28,1-10/ Interleccional Dt 32/ Mt 19, 23-30

“Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja,
que a un rico entrar en el reino de Dios”

Miércoles: Ez 34,1-11/ Sal 23(22)/ Mt 20,1-16

“¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?”

Jueves: Ez 36,23-28/ Sal 51(50)/ Mt 22,1-14

“A todos los que encuentren convídenlos a la boda”.

Viernes: Ez 37,1-14/ Sal 107(106)/ Mt 22,34-40

“Amarás al Señor tu Dios y a tu prójimo como a ti mismo ”

Sábado: Ez 43,1-7a/ Sal 85(84)/ Mt 23,1-12

“No hacen lo que dicen”

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