comunionWebEl domingo marca el ritmo de las celebraciones cristianas porque es el Día del Señor. Pero la oración debe ser sin interrupción, pues se trata de alabar a Dios en todo tiempo y lugar. Por ello, la liturgia eclesial establece el Año litúrgico como forma de santificar el tiempo y de celebrar el misterio de Cristo a lo largo de todo el año. No se trata de un círculo cerrado como consideraba el paganismo al tiempo (kronos), sino de una espiral como escalera de caracol ascendente que nos remite al tiempo salvífico (kairós), en el que Cristo mismo prosigue su obra y su misión por medio de la Iglesia.

El misterio de Cristo culmina en la Pascua y, por ello, el año litúrgico nos hace revivir, pedagógicamente, los distintos momentos del misterio de Cristo: encarnación, nacimiento, bautismo, vida oculta y vida pública, pasión, muerte y resurrección. Lógicamente, el núcleo del año litúrgico es la Pascua: la misma preeminencia que tiene el domingo en la semana es la que tiene la Pascua respecto al año litúrgico. Por tanto, el centro del año litúrgico es el Triduo Pascual. Y la Vigilia Pascual es la madre de todas las celebraciones litúrgicas.

A partir de la Pascua de resurrección se fueron estructurando los diversos tiempos litúrgicos. El tiempo pascual celebra la resurrección del Señor durante los cincuenta días que van desde el domingo de resurrección al domingo de Pentecostés. Son siete semanas que se celebran como un gran domingo, con alegría pascual, en que resuena el canto del Aleluya (Alabanza. Alabado sea el Señor).

El tiempo de Cuaresma corresponde a los cuarenta días preparativos a la Pascua. Se inicia con el Miércoles de Ceniza y se termina el Jueves Santo antes de la celebración vespertina de la Cena del Señor. La tradición de la Iglesia considera la Cuaresma como tiempo penitencial de conversión y de preparación al bautismo. El tiempo de Navidad va desde el 24 de diciembre, vigilia de la Natividad del Señor, hasta el domingo siguiente a la Epifanía. Durante este lapso se celebra la fiesta de la Sagrada Familia (domingo siguiente a Navidad) y la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. La Navidad es preparada mediante el tiempo de Adviento (venida) dedicado a preparar la llegada del Señor, recordando la venida histórica del Mesías en el pasado, el misterio de su llegada a nosotros en el presente y su venida gloriosa al final de los tiempos. El Adviento tiene carácter de gozosa acogida y de esperanza, en donde se destacan los personajes de Isaías, María, José y Juan Bautista.

El tiempo durante el año (tiempo ordinario) tiene dos bloques. El primer bloque se inicia con el Bautismo del Señor, domingo siguiente a Epifanía y concluye con el Miércoles de Ceniza. El segundo bloque prosigue después de Pentecostés y se concluye con la solemnidad de Cristo Rey. Son 33 o 34 semanas cuya liturgia se centra en la celebración dominical. También se destacan en el año algunas fiestas del Señor (Anunciación, Presentación, Santísima Trinidad, Corpus Christi, Sagrado Corazón, Transfiguración, Exaltación de la Santa Cruz), de la Santísima Virgen (Inmaculada Concepción, Madre de Dios, Asunción, Natividad, Visitación, etc.) y de los santos. Ahora bien, en el año litúrgico, el santoral está referido siempre al Misterio de Cristo que explica lo demás.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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