sanVicPWebEstamos celebrando en el 2017 los 400 años del "camino de san Vicente de Paúl", el inicio del carisma vicenciano, por dos acontecimientos en los que el Santo experimentó intensamente la presencia de Dios. El 25 de enero de 1617, en un pueblito de Francia, el sacerdote Vicente quedó impactado por la enorme ignorancia religiosa de las gentes de los campos. Pocos meses después, tuvo la experiencia de la enorme pobreza material de numerosas familias en la ciudad de Châtillon. Al contemplar ambos acontecimientos a la luz de las actitudes y acciones de Jesús hacia los más necesitados y pobres, Vicente experimentó su propia conversión personal y la llamada interior a consagrarse totalmente a la Misión y a la Caridad.

Con los ojos fijos en Jesús escucha: "El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres..."; "Tuve hambre y me diste de comer, estuve enfermo, afligido, preso... y viniste a mí para darme de comer, visitarme, consolarme, liberarme...". Reconoce entonces que dar a conocer el amor inmenso que Dios nos tiene revelado en Jesús y el servicio concreto al hermano necesitado son urgencias evangélicas a la que "hay que acudir como se acude a apagar un fuego". Servir a los pobres corporal y espiritualmente era su lema y su propuesta; es decir, en lenguaje actual, la promoción integral de toda persona, respetada en su dignidad única e irrepetible.

Vicente comprendió también que "los pobres sufren, más por falta de organización que por falta de personas buenas que quieran socorrerles". Por eso, la organización de la Caridad es otra de las características del carisma vicenciano. Con el ejemplo, la palabra y con una gran creatividad, suscitó la colaboración de otros sacerdotes para la Misión; así como la de los fieles de las parroquias para el servicio efectivo de los necesitados del entorno, ya fueran desplazados por las guerras, enfermos por las epidemias, ancianos o niños abandonados. Poco a poco, porque "hay que ir al ritmo de la Providencia, sin adelantarnos ni tampoco atrasarnos", fueron creándose a su alrededor asociaciones de sacerdotes y de hombres y mujeres urgidos por la caridad de Jesucristo, a quien amar, seguir y servir "como manantial y modelo de toda caridad".

Durante los 400 años que han pasado desde aquella época, muchas personas han caminado siguiendo sus pasos, tratando de hacer del Evangelio una realidad "aquí y ahora" para millones de personas. La Congregación de la Misión (padres paúles), las Hijas de la Caridad, la Asociación Internacional de Caridad (AIC), y otras ramas de la familia vicenciana, han echado raíces también en nuestra tierra cubana y aún permanecen dando buenos frutos.

En este año jubilar, se renueva para todos la invitación de san Vicente: "Amemos a Dios, hermanos, amémosle, y que sea con la fuerza de nuestros brazos y el sudor de nuestra frente". Como dice el sabio refrán, "obras son amores y no buenas razones".

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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