LibroTobiasWebAlgunas de nuestras Biblias tienen un grupo de libros, llamados Deuterocanónicos, al final del Antiguo Testamento, mientras que otras los traen integrados al resto sin diferenciación. ¿Qué son estos libros? Deuterocanónico significa 'segundo canon' y se refiere a textos que entraron tardíamente en el cuerpo de libros inspirados de la Biblia. Se trata de 7, a saber: Tobías, Judit, I Macabeos, II Macabeos, Eclesiástico, Sabiduría y Baruc. Además se incluyen algunos capítulos de Ester y de Daniel.

Desde el siglo VI d.C. podemos descubrir una uniformidad práctica en torno al canon "largo", llamado también "alejandrino", por su referencia a la Biblia de los Setenta, traducida al griego en Alejandría, Egipto. En el Concilio de Florencia en el año 1442 se da una lista de los libros canónicos, aunque no definida con carácter de universalidad. Fue en el año 1546, como respuesta a la Reforma Protestante, que el Concilio de Trento hace una declaración oficial sobre la cantidad de libros inspirados válidos para la Iglesia Católica.

Este último Concilio tuvo en cuenta la gran tradición de la Iglesia, que tomaba en consideración los libros en lengua griega nacidos en la diáspora judía. Esta declaración no fue compartida por todas las iglesias cristianas. Las iglesias ortodoxas no tienen uniformidad en este punto, pues algunas después del siglo XVII dejaron fuera los deuterocanónicos. Sin embargo, otras aceptan íntegramente la cantidad de libros que aparecen en nuestras Biblias.

Las iglesias nacidas de la Reforma Protestante al principio aceptaban todos los libros de la Biblia, y así en las primeras ediciones de la Biblia Reina-Varela estaban los deuterocanónicos incluidos. Pero después del sínodo de Dordrecht (1618-1619) los eliminaron al calificarlos de "apócrifos". Actualmente las Sociedades Bíblicas Unidas publican textos bíblicos con o sin deuterocanónicos, según les sea solicitado por las diferentes iglesias cristianas. Hoy, más que hablar de diversos cánones, habría que decir que la Iglesia al principio hacía distintos usos de los textos en las comunidades cristianas. Algunos que gozaban de gran estima entre los fieles quedaron luego fuera del canon bíblico; mientras que otros ocuparon su lugar actual dentro de este.

En cuanto al judaísmo, aproximadamente a finales del siglo I d.C. los fariseos establecieron en Jamnia una lista fija de los libros que tenían por inspirados. Esto tenía como objetivo reafirmar la identidad que como pueblo habían tenido en torno al Templo de Jerusalén, ahora destruido por los romanos. El canon de las Escrituras se convertía así en una especie de patria portátil que daba unidad cultural y cultual al judaísmo. Probablemente haya influido también la polémica contra los libros de los cristianos, grupo entonces en rápido crecimiento, u otras razones perdidas en la historia. Para la Iglesia católica, un decreto del Concilio de Trento (1545-1563) definió solemnemente la lista de nuestros libros inspirados y los cifró en 73. De ellos, 46 son del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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