domingoRamosWebEl Domingo de Ramos en la Pasión del Señor es una de las celebraciones litúrgicas populares dentro de la Iglesia Católica cubana.
La misa del Domingo de Ramos no es de las celebraciones que solemos catalogar como "complicadas", pero provoca dos grandes preocupaciones a sacerdotes y feligreses: poder conseguir las pencas de palma real para la bendición: -algo cada vez más difícil, sobre todo en las ciudades- así como también la actitud de algunos participantes, generalmente ocasionales, que ante la idea de poder quedarse sin guano, caen en ansiedad y desesperación poniendo en peligro la buena marcha de la misa.

No siempre el deseo de tomar el guano bendito se fundamenta en criterios plenamente evangélicos. Algunos procuran sus ramas para colocarlas detrás de la puerta de entrada a la casa como protección contra los truenos, o como defensa, que impide la entrada en su hogar de cualquier mal.

Conferirle al guano bendito poderes mágicos no es un criterio acertado. Si seguimos el evangelio del día que describe la entrada de Cristo en Jerusalén, veremos que aquella multitud que salió al paso del Señor, lo hizo principalmente para darle la bienvenida: "Y la gente que iba delante y detrás gritaba: -¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! (Mt 21,9)".

El Domingo de Pasión o de las palmas con la procesión conmemoramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Llevar en procesión los ramos, aclamar festivamente al Señor, salir a su encuentro, cantar el hosanna al Mesías que viene como rey humilde y manso, significa que quiero participar en su misterio de pasión y de gloria.

Ir a misa el Domingo de Ramos y llevar a casa los ramos benditos nos confiere la gracia de poder obtener lo que el celebrante pide a Dios en la oración de bendición de los ramos: que como fieles que acompañamos jubilosos a Cristo, podamos "entrar en la Jerusalén del cielo por medio de Él" y, además, que Dios nos permita cada día producir "frutos abundantes de buenas obras".

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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