miercolesCenizasWebSabemos que durante el año litúrgico se distribuyen los tiempos de la celebración del misterio de Cristo. El centro del año litúrgico es la Pascua. El ciclo litúrgico comprende el tiempo de los domingos "durante el año ordinario", y los tiempos fuertes: Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua.

La Cuaresma, que significa cuarenta días, es el tiempo en que nos preparamos para la celebración de Pascua: Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. La Cuaresma se inicia el "Miércoles de Ceniza", que tiene un significado penitencial, de conversión. Hay diversas expresiones penitenciales que indican el camino de purificación que nos lleva hacia la Pascua: el ayuno, la limosna, la oración. Existen símbolos y acciones que manifiestan estas actitudes de conversión e indican el cambio de nuestro corazón; el ambiente de silencio y oración, el color morado de los ornamentos, la ceniza, el vía crucis, los retiros, las obras de caridad, etc.

Durante los primeros siglos, los catecúmenos se preparaban durante un largo tiempo para recibir el bautismo en Pascua. Después, cuando se introdujo el bautismo de niños, los penitentes también se disponían de manera prolongada para celebrar la Pascua, y así se inició la Cuaresma.

El rito actual del Miércoles de Ceniza procede del siglo X; los que querían recibir la reconciliación se vestían pobremente y se ponían ceniza en la cabeza. De este modo, se presentaban en la comunidad donde recibían la absolución públicamente. En el siglo XI, el papa Urbano II generalizó esta práctica penitencial al inicio de la cuaresma para todos los fieles cristianos y todavía la seguimos practicando.

¿Qué significa la imposición de la ceniza? La ceniza tiene un simbolismo litúrgico con doble significado: nos recuerda la caducidad de la vida y expresa el deseo de conversión penitencial. Por una parte, nos hace ver el final de la vida, pues todos los seres perecemos y nos convertimos en ceniza o polvo. La ceniza sobre la frente nos recuerda que somos frágiles y caducos, por lo que debemos ser humildes como el humus, el polvo, la ceniza. Una de las fórmulas para la imposición de la ceniza señala: "Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás" (Génesis 3,19).
El significado penitencial de la ceniza, como lo expresa la Biblia, nos dice que Job hizo penitencia vestido de sayal y sentado sobre ceniza; los habitantes de Nínive, en señal de conversión ante la predicación de Jonás, se pusieron ceniza sobre la cabeza. De ahí la otra fórmula empleada: "Conviértanse y crean la Buena Noticia" (Mc 1,15).

Estas son las disposiciones a las que nos invita la liturgia del Miércoles de Ceniza: meditar en la brevedad de nuestra vida, cuyo fin es alabar y servir a Dios; acoger la llegada de su Reino y la invitación a la conversión. Así, nos preparamos a la celebración de la Pascua para unirnos a Cristo y configurarnos con Él.

Ora con la Palabra

 

Domingo 23 de febrero: VII del Tiempo Ordinario

 

Mt 5,38-48

“...Él hace brillar su sol sobre malos y buenos...”.

Lunes:  St 3,13-18 / Sal 19 (18) / Mc 9,13-28

“...lo tomó de la mano y le ayudó a levantarse...”.

Martes:  St 4,1-10 / Sal 55 (54) / Mc 9,29-36

“...El Hijo del Hombre va a ser entregado…”.

Miércoles de Ceniza:  Jl 2,12-18 / Sal 51 (50) / 2 Co 5,20 al 6,2 / Mt 6,1.6.16-18

“...tu Padre que ve en lo secreto, te premiará”.

Jueves:  Dt 30,15-20 / Sal 1 / Lc 9,22-25

“...Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo...”.

Viernes:  Is 58,1-9a / Sal 51 (50) / Mt 9,14-15

“Llegará el tiempo en que el novio les será quitado...”.

Sábado: Is 58, 9b-14 / Sal 86 (85) / Lc 5,27-32

“No he venido para llamar a los buenos...”

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