esperanzaCristianaWebUna de las más profundas expresiones de la existencia cristiana es la manifestación de nuestra esperanza en Cristo y en su promesa de amor y vida. No es difícil sentirse esperanzado cuando las cosas marchan bien, o cuando las dificultades son manejables y se vislumbran las soluciones a los problemas. La confianza sobrevive sin mucho riesgo en tanto la luz que esperamos ver al final del camino no se esconda por completo.

La esperanza no es una apuesta a ciegas sin fundamento que la sustente, ni un lanzarse al vacío como si lo que pudiéramos hacer o no hacer, fuera intrascendente para la producción de los sucesos. Tampoco es una certeza fanática que anula el pensamiento reflexivo. Si por definición la esperanza apunta hacia el porvenir, ella se arraiga en el hoy de Dios. El fundamento de la esperanza cristiana es el conocimiento de que Dios existe y que está con nosotros. Cuando todo alrededor se derrumba, cuando las situaciones son desesperadas y la salida parece no existir, solo la virtud de la esperanza cristiana puede salvar a la persona de la desesperación y mantenerla en niveles de paz en medio de la angustia. La esperanza es entonces punto de apoyo para no perder el aliento y encontrar el sentido de seguir adelante, con la idea del bienestar futuro posible, aun cuando las circunstancias parezcan negarlo.

Pero no basta con "creer en Dios" para vivir ese tremendo "sí" que nos llega del Padre cuando aprendemos a escucharlo, incluso en medio de los más ensordecedores ruidos existenciales. Es que para creer en Dios no basta con escuchar, observar y repetir lo que otros hacen; es preciso experimentar el crecimiento y fortalecimiento en la fe que se da en la vida misma del creyente. Por el bautismo se recibe la gracia de Cristo y las virtudes cristianas, y por la participación en la comunidad de fe se asimilan la doctrina, los sacramentos y los ritos, pero no pueden faltar el esfuerzo y la disposición personal, ni la decisión de abrazar la fe y trabajar por la construcción del Reino como el camino para acercarse cada vez más a esas virtudes.

Ser cristiano es un estilo de vida y de pensamiento, basado en el conocimiento y comprensión de las experiencias narradas en la Biblia, y presentes en las vidas de los fieles a través de los siglos que tienen como referencia central la persona de Cristo. Esto se vive en una relación de mutuo compromiso entre Dios y su pueblo que confirma que sí se puede confiar, por más incompresible que resulte el camino.

La esperanza cristiana brota de una mirada de fe para descubrir hoy, en la profundidad de nuestra existencia, una Vida que continúa y que no puede detenerse. La esperanza nos conduce a poner, aquí y ahora, en medio de las incertidumbres, signos de un porvenir distinto, semillas de un nuevo mundo que, a su momento, traerán su fruto.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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