bodasCorderoWebPodría parecer que el matrimonio poco a poco pasa de moda y que la unión licita entre un hombre y una mujer es cosa del pasado. Así piensa a menudo el mundo en que nos ha tocado vivir. Sin embargo, esa unión continúa siendo el núcleo central de la sociedad.

Hace poco una revista lo definía como "el sacramento en el que Dios mismo bendice la unión de amor incondicional entre un hombre y una mujer (...), un signo perpetuo y una demostración de la fidelidad y el compromiso hacia la Iglesia Católica".

Sin embargo, una sociedad como la nuestra intenta robarle sus virtudes y busca más motivos para disolverlo que para salvarlo, sin darse cuenta de que, por él, nos convertimos en mejores seres humanos.

Años atrás, cuando comenzábamos a prepararnos para recibir ese sacramento, un sacerdote nos invitó a repetirnos: "Me caso contigo para hacerte feliz". La idea es clara: si los dos pensamos igual y tratamos de hacer dichosa a la otra parte, entonces el matrimonio es feliz.

Luego aprendimos que, aunque la receta es buena, no es suficiente. No es fácil hacer feliz al otro si yo no lo soy. Tampoco puedo "darme" al otro, si no me "doy" a mí mismo. Si nunca experimenté lo que es perdón difícilmente sabré perdonar. Nadie puede dar lo que no tiene.

Comprendimos, además, que el matrimonio es el caminar de dos seres que se aman en una misma dirección, mirando a Dios y en busca de la santidad.

Hay parejas que han sido reconocidas por la iglesia como santas, y hay muchas más que no lo han sido oficialmente, pero en su vida cotidiana y sencilla viven este llamado. Al respecto, recordemos lo que dice el Concilio Vaticano II: "Están, pues, invitados y aun obligados todos los fieles cristianos a buscar la santidad y la perfección de su propio estado..."

A la mente vienen también estas palabras del Santo Padre Benedicto XVI: "La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar y sobretodo con la capacidad de reconciliación y de perdón. Y todos podemos aprender este camino de santidad".

Únicamente así se puede llegar a la santidad en el matrimonio. Por cierto, mira a tu alrededor: quizás muy cerca tienes a más de uno que está en camino de conseguirlo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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