laicosWebAl iniciarse la vida republicana en Cuba, en 1902, la Iglesia tenía ante sí grandes retos: la descristianización de las masas, el anticlericalismo, la indiferencia y la incultura religiosas, los templos destruidos y la casi total ausencia de mujeres y hombres practicantes. Sin embargo, los aires de renovación de la Iglesia que ya soplaban en Europa y se coronaron con la celebración del Concilio Vaticano II llegaron también a Cuba. Uno de esos soplos del Espíritu Santo fue la creación, en 1943, de las diversas ramas de la Acción Católica Cubana y sus movimientos especializados: Juventud Universitaria Católica (JUC), Juventud Estudiantil Católica (JEC) y Juventud Obrera Católica (JOC). La pastoral de la Iglesia en medios como el cine, el campesinado y la familia, comenzaba a dar pasos prometedores, con el compromiso de valiosos laicos.

La Iglesia cubana, en los momentos de desolación que se presentaron tras el triunfo revolucionario de 1959, pudo subsistir gracias a la entrega y el testimonio callado de sus laicos, unidos a sus sacerdotes y obispos.

En el discurso inaugural del ENEC (Encuentro Nacional Eclesial Cubano), ese pequeño y gran Concilio de la Iglesia cubana, celebrado en La Habana entre los días 17 y 23 de febrero de 1986, se dijo que "la Iglesia cubana ha puesto en las manos de los laicos las cosas más queridas y más santas, las cosas a las que la Iglesia da la máxima importancia: les puso en las manos la Eucaristía para que la llevaran a los enfermos; les puso en las manos la Sagrada Escritura para que la leyeran en la asamblea; les puso en las manos las celebraciones de la Palabra para que las presidieran; les puso en las manos la economía de las parroquias para que las administraran. Con la misma confianza, la Iglesia cubana les pone ahora en las manos su futuro, segura de la responsabilidad y seriedad, de la serenidad y coherencia, de la obediencia y objetividad de ustedes".

En el ENEC se reconoció la presencia y trabajo de los laicos en la comunidad cristiana, y también el testimonio de amor y responsabilidad de muchos de ellos en la escuela y el trabajo. Pero también el ENEC reconoció que era escasa la participación de los laicos en la vida pública. Por eso los animó a "mantener un espíritu profético ante los problemas fundamentales... y a ser audaces, no contentándose con lo que puedan hacer cómodamente, pretendiendo mantenerse indefinidamente sin ser signos de contradicción en el mundo". Los laicos no pueden vivir su fe sin referencia a la realidad socio-política. Toca a los laicos identificar los caminos y proyectos socio-políticos que desde los valores del Evangelio busquen y logren el bien común y la promoción auténtica del ser humano.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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