laicosWebCon el inicio del siglo XX llegaron nuevas maneras de pensar, de trabajar, de estudiar, de entender el lugar del hombre y de Dios en el mundo. Para poder seguir siendo fiel a Dios y al ser humano, la Iglesia tuvo que sentarse a pensar, a reflexionar sobre lo que era ella y lo que tienen que hacer en este mundo, que se llama a sí mismo moderno. Por eso el Papa Juan XXIII y después Pablo VI, con los Obispos y otros invitados se reunieron en Roma entre 1962 y 1965. Fue el Concilio Vaticano II.

En el Concilio se fueron aclarando, con la ayuda del Espíritu Santo, el lugar y la misión de los miembros de la Iglesia. Entre los muchos documentos escritos, uno fue sobre los obispos, otro sobre los sacerdotes, y también se habló y escribió sobre los laicos y su relación con la Iglesia y con el mundo.

¿Quién es el laico? Los laicos fueron definidos como "todos los fieles cristianos, a excepción de los miembros del orden sagrado y los del estado religioso aprobado por la Iglesia; es decir, los fieles que, en cuanto incorporados a Cristo por el bautismo, integrados al Pueblo de Dios y hechos partícipes a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejercen en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano, en la parte que a ellos corresponde" (CVII,LG, 31).

La Iglesia, que se reconocía en el Concilio como el Pueblo de Dios, veía en los laicos a la mayoría de ese pueblo, a las piedras vivas del edificio. Y laicos que compartían a su modo la misión de todo cristiano: ser sacerdote, es decir, puente entre Dios y los hombres; ser profetas, denunciando el mal y anunciando la presencia de Jesucristo y el proyecto de Dios en este mundo; y ser reyes, es decir, tener el poder de consagrar el mundo y vencer el mal, el pecado.

El Concilio Vaticano II anima a los laicos a evangelizar el mundo. El mundo no puede ser percibido como contrario a Dios o a la Iglesia. El mundo es objeto del amor de Dios: "Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo Único, no para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" (Jn 3,16). Dice el Concilio: "A los laicos les corresponde, por propia vocación, buscar el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y ordenándolos según Dios" (CVII, AA 31).

Entonces, el lugar propio y prioritario de vida y acción de un laico es el mundo, es decir, la escuela, el trabajo, el barrio, la familia, la vida social, económica y política. El templo y la construcción de la comunidad son responsabilidad primera del sacerdote. Lo propio y específico de la misión del laico es ser Iglesia en el corazón del mundo.

Ora con la Palabra

 

Domingo 7 de junio: Solemnidad de la Santísima Trinidad

 

Jn 3,16-18

“Le dio al Hijo Único, para que quien cree en Él no se pierda...”

Lunes:  1 R 17,1-6 / Sal 121 (120) / Mt 5,1-12

“Felices los de corazón limpio...”.

Martes:  1 R 17,7-16 / Sal 4 / Mt 5,13-16

“Ustedes son la luz del mundo...”.

Miércoles:  1 R 18,20-39 / Sal 16 (15) / Mt 5,17-19

“...será grande en el Reino de los Cielos...”.

Jueves:  Hch 11,21b-26;13,1-3 / Sal 98 (97) / Mt 10,7-13

“iEl Reino de los Cielos está ahora cerca!”.

Viernes:  1 R 19,9a.11-16 / Sal 27 (26) / Mt 5,27-32

“...No cometerás adulterio”.

Sábado:  1 R 19,19-21 / Sal 16 (15) / Mt 5,33-37

“Digan sí cuando es sí, y no cuando es no...”

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