celebracionPalabWebHemos venido meditando sobre la importancia de la Palabra de Dios en la Eucaristía. Se trata de una auténtica liturgia en la que Dios nos habla por el ministerio del lector, del diácono y del presbítero (lecturas y homilía). Al mismo tiempo, la asamblea responde a Dios, que habla mediante la aclamación del salmo responsorial y las súplicas en la oración de los fieles. La Palabra de Dios nutre siempre la fe del pueblo reunido como "iglesia" para dejarse interpelar por el Señor. El domingo, pascua semanal de los cristianos, los fieles nos congregamos para celebrar la Eucaristía, en la que escuchamos la Palabra de Dios y realizamos la fracción del Pan.

La Liturgia de la Palabra y la Liturgia eucarística están unidas desde el inicio de la iglesia, cuando los cristianos comenzaron a celebrar cada domingo la Pascua del Señor. Ambas constituyen un único acto de culto a Dios (SC 56). No podemos acercarnos a la Mesa del Pan sin alimentarnos previamente de la Mesa de la Palabra. El mismo Señor se nos ofrece como alimento en las dos. Los discípulos de Emaús se preparan al escuchar las Escrituras de labios de Jesús y lo reconocen al partir el Pan. La Eucaristía siempre va precedida de la Liturgia de la Palabra.

Ahora bien, en algunas situaciones de emergencia, por la ausencia de presbíteros, la Liturgia de la Palabra puede celebrarse de manera autónoma. Así lo considera el concilio Vaticano II: "Foméntese la celebración sagrada de la Palabra de Dios en las vigilias de las fiestas solemnes, en algunas ferias de Adviento y Cuaresma, y en los domingos y días festivos, sobre todo en los lugares que carecen de sacerdote. En este caso dirigirá la celebración un diácono u otro delegado por el obispo" (SC 35).

Esta celebración de la Palabra, a partir de las lecturas dominicales, incluye la oración de los fieles y el Padrenuestro. Según la conveniencia, se puede concluir distribuyendo la comunión.
La celebración de la Palabra no reemplaza a la Eucaristía, cumbre de toda celebración cristiana. La escasez de sacerdotes y la multiplicación de misas que un mismo sacerdote preside los domingos es un problema pastoral y teológico. La liturgia de los "pre-santificados" mediante la celebración de la Palabra y la distribución de la comunión presididas por un ministro laico es una solución que han encontrado algunas comunidades cristianas.

Nunca debemos perder de vista que la Eucaristía es Sacrificio y Banquete al mismo tiempo, ni olvidar que la Liturgia de la Palabra y la Liturgia de la Eucaristía son inseparables en la celebración de la Pascua cristiana que celebramos el Día del Señor como memorial de su pasión, muerte y resurrección.

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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