laicosJovenesWebSi a la mayoría de los lectores de esta hoja de Vida Cristiana le preguntaran "¿qué es usted?", ¿qué diríamos? Habría varias respuestas posibles: cubano –porque nació en Cuba-, esposo o esposa –porque está casado o casada-, padre o madre –porque tiene hijos-, trabajador –porque trabaja-, estudiante –porque estudia- y otras respuestas más. Todo eso forma parte de la identidad de la persona. Cada una de esas respuestas define algo importante de lo que somos y hacemos en nuestra vida.

Uno es algo no solo porque ha adquirido esa "identidad", sino porque nuestra vida muestra lo que somos. Si vas al Hospital y ves a un hombre o una mujer con una bata blanca, sentado en un escritorio del Cuerpo de Guardia, tomándole la presión a otra persona o haciéndole una receta, no necesitamos que nos diga lo que es, o que nos muestre su diploma universitario. Enseguida pensamos: "es médico". Si entramos a una iglesia y vemos a un hombre arrodillado ante el Santísimo, que después se sienta en el confesionario, y más tarde se reviste para celebrar la Misa, decimos: "ese es el cura". Lo que hacen nos dice lo que son. Tanto la vida del médico como la del cura pudieran desmentir esa identidad u ocultarla. Si vemos a una "batiblanco" que maltrata a un paciente, decimos: esa no debería ser médico. Si nos percatamos que el cura nunca está disponible para confesar o aconsejar, pensamos: parece mentira que sea cura.

Con el laico pasa igual. Su identidad no se sostiene solo en el bautismo recibido, sino que se sustenta en lo que ese laico piensa, habla y hace cada día. Laico es el que no se contenta con estar sentado en el banco de la iglesia, sino el que se pregunta –y responde- ¿qué puedo hacer para que mi comunidad sea cada vez más la familia de los hijos de Dios? Cuando vemos a una catequista que ya peina canas y que lo ha sido desde que éramos niños, decimos: "esa es una laica de verdad". Cuando caemos en la cuenta que este matrimonio va a misa con sus hijos y cargando a los nietos, y que han cuidado de la fe de todos desde hace 40 ó 50 años, podemos decir: "esos son laicos de verdad".

Cuando en los avisos el cura felicita al ingeniero tal porque ha obtenido un importante reconocimiento en su empresa por ser el mejor trabajador, podemos alegrarnos porque estamos en presencia de un laico de verdad. Cuando alguien se ha buscado problemas por querer hacer de nuestra sociedad una sociedad mejor, estamos ante un laico de verdad.

Quien tiene en su alma y en su corazón la fe, quien sigue en la Iglesia a pesar de sus pecados, y quiere que todos conozcan la maravilla de ser cristiano, ese tiene clara la identidad de un laico. Ese es un laico de verdad.

Ora con la Palabra

 

Domingo 31 de mayo: Solemnidad de Pentecostés

 

Jn 20,19-23

“...sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu Santo...”.

Lunes: Santa María, Madre la Iglesia
 
Hch 1,12-14 / Interl. Jdt 13,18bcde.19 / Jn 19,25-27

“..ánimo, yo he vencido al mundo”.

Martes:  2 P 3,12-15a. 17-18 / Sal 90 (89) / Mc 12,13-17

“...a Dios, lo que corresponde a Dios”.

Miércoles:  2 Tim 1,1-3.6-12 / Sal 123 (122) / Mc 12,18-27

“...no es un Dios de muertos, sino de vivos”.

Jueves: Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote 
Gn 14,18-20 / Sal 110 (109,1.2.3.4) /1 Co 11,23-26 / Lc 9,11b-17

“Todos comieron hasta saciarse”.

Viernes:  2 Tim 3,10-17 / Sal 119 (118) / Mc 12,35-37

“Mucha gente acudía a Jesús...”.

Sábado:  2 Tm 4,1-8 / Sal 71 (70) / Mc 12,38-44

“...no tenía más, y dio todos sus recursos”.

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