misaReinaWebUn criterio fundamental de la reforma litúrgica impulsada por el concilio Vaticano II fue la participación piadosa y activa de los fieles junto con la simplificación de los ritos. Este criterio básico permitirá la apertura hacia la Palabra de Dios, la recuperación de la oración de los fieles, el empleo de las lenguas vernáculas, la distribución de la comunión bajo las dos especies, la simplificación de las oraciones al inicio de la misa, etc.

En la actualidad el "rito inicial" de la Misa se ha simplificado, pero consta de varios elementos. En primer lugar, el canto de entrada o la antífona inicial. Una vez en el presbiterio, el presidente y toda la asamblea hacen la señal de la cruz, y luego, el presidente saluda a la asamblea reunida. Este saludo desde la sede es el núcleo del rito inicial. La señal de la cruz se introdujo en el Misal de Pío V, el año 1570, y se ha conservado en el Misal de Pablo VI, pero lo más importante del rito inicial es el saludo desde una perspectiva trinitaria tal como reflejan las fórmulas paulinas.

Terminado el saludo, el sacerdote o el diácono o un ministro laico, puede hacer una brevísima monición introductoria sobre la misa del día. Esta monición inicial no es para hacer panegíricos ni falsas homilías; tampoco se trata de leer la vida del santo que se conmemora. Eso puede hacerse después en la homilía, y se hace también en el Sanctus, el prefacio y la plegaria eucarística.

Después viene el acto penitencial, que puede reemplazarse los domingos (sobre todo en tiempo pascual) por la bendición y aspersión que recuerda el bautismo. La oración del Yo confieso... se introdujo en el Misal de Pío V (1570), y puede sustituirse por la fórmula: "Señor, ten misericordia de nosotros". – "Porque hemos pecado contra ti". O bien, por la tercera fórmula del Señor ten piedad. Esta antigua invocación tiene carácter bíblico y nos remite a las entrañas misericordiosas, paternas y maternas, del Señor que se conmueve en favor nuestro.

El himno de Gloria es un antiguo himno de alabanza al Padre y glorificación. Se canta o se recita los domingos, solemnidades y fiestas, excepto en los domingos de Adviento y Cuaresma. Se trata de un antiguo himno cristiano similar a otros utilizados en la liturgia.

Con la oración colecta concluye el rito introductorio. El presidente de la asamblea invita al pueblo a la oración y todos permanecen en silencio mientras el sacerdote recita la plegaria dirigida al Padre. Toda la asamblea responde: Amén. De este modo se recoge la oración de todos antes de iniciar las lecturas.

Ora con la Palabra

 

Domingo 9 de agosto: XIX del Tiempo Ordinario

 

Mt 14,22-33

“...iÁnimo, soy yo, no tengan miedo!”.

Lunes:  2 Co 9,6-10 / Sal 112 (111) / Jn 12,24-26

“Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará”.

Martes:  Ez 2,8 al 3,4 L Sal 119 (118) / Mt 18,1-5.10.12-14

“...ése el más grande en el Reino...”.

Miércoles:  Ez 9,1-7;10,18-22 / Sal 113 (112) / Mt 18,15-20

“...allí estoy en medio de ellos”.

Jueves:  Ez 12,1-12 / Sal 78 (77) / Mt 18,21 al 19,1

“...hasta setenta veces siete”.

Viernes:   Ez 16,1-15.60.63 / Interlec. Is 12 / Mt 19,3-12

“El que pueda con esto, que lo haga”.

Sábado: Solemnidad de la Asunción de la Virgen María
Ap 11,19a;12,1-6a.10ab / Sal 45 (44) / 1Co 15,20-27a Lc 1,39-56

“...iBendita tú entre las mujeres...”.

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