SaludoAsambleaWeb
La fórmula más frecuente del saludo presidencial es la siguiente: "El Señor esté con ustedes". La variante reservada al obispo es: "La paz sea con ustedes". Ambos saludos indican el deseo de paz y de concordia. Es el deseo de Jesús resucitado cuando se aparece a sus discípulos. San Pablo saludaba con la expresión: "La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con ustedes" (2Co 13,13), que también se emplea como saludo inicial en la liturgia. Además, existe la otra variante paulina: "La gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo esté con ustedes" (Rom 1,7; 1Cor 1,3; Gal 1,3; Ef 1,2; 2Tes 1,2). Las cuatro fórmulas se usan como saludo inicial. El presidente saluda a la asamblea como signo de unidad y de paz. El pueblo reunido responde: "Y con tu espíritu", expresando el mismo deseo y realidad.

Los Padres de la Iglesia, durante los primeros siglos, insistían en la importancia de este saludo inicial en las asambleas litúrgicas como signo de paz y concordia, unidad y alegría. Sin embargo, con el paso del tiempo fue perdiendo su lugar propio y se mezcló con otros elementos hasta perder su sentido. Antes de la reforma litúrgica del concilio Vaticano II, el saludo se perdía entre diversos elementos introductorios: kyrie (señor ten piedad), el introito (rito inicial) (salmo 42) y confiteor(yo confieso). La fórmula del saludo se decía antes de la oración collecta (colecta) y casi nadie prestaba atención porque el saludo quedaba ligado a la frase: "Dominus vobiscum. Et cum spiritu tuo. Oremus".

La reforma postconciliar devolvió al saludo inicial del presidente su sentido original: anunciar a la comunidad reunida la presencia del Señor y expresar el deseo de paz, alegría y amor. La traducción española de la expresión latina "Dominus vobiscum" subraya el deseo al adoptar el modo subjuntivo en el verbo estar: "El Señor esté con vosotros". Sin embargo, la idea original en perspectiva bíblica indica deseo y afirmación: "El Señor está con vosotros; el Señor está contigo" (cf. Jue 6,12; Lc 1,28; Rut 2,4; Rom 15,33; Gal 6,18; Flp 4,23; 2Tes 3,16; 2Tim 4,22; Flm 2,5). Es la doble dinámica al mismo tiempo: presencia del Señor en medio de la comunidad reunida junto con el deseo de mayor unidad y amor.

Glosario

Saludo: indica deseo de paz, salud, bienestar, gracia, bendición, amor y alegría. En el saludo hebreo (Shalom) se reafirma el deseo de paz. El saludo romano (Salve, Salus) alude más al deseo de salud y salvación. Desde esta doble perspectiva se comprende el saludo de Jesús resucitado y el saludo litúrgico en la asamblea cristiana: presencia del resucitado y anhelo de paz, salud, salvación, alegría y amor.

Asamblea: es la comunidad o asamblea cristiana reunida para celebrar el misterio de Cristo.

Presidente: es el ministro que preside y guía la asamblea litúrgica. En ocasiones, se denomina también "celebrante", pero quien celebra es toda la Comunidad reunida con el Presidente.

Ora con la Palabra

 

Domingo 23 de febrero: VII del Tiempo Ordinario

 

Mt 5,38-48

“...Él hace brillar su sol sobre malos y buenos...”.

Lunes:  St 3,13-18 / Sal 19 (18) / Mc 9,13-28

“...lo tomó de la mano y le ayudó a levantarse...”.

Martes:  St 4,1-10 / Sal 55 (54) / Mc 9,29-36

“...El Hijo del Hombre va a ser entregado…”.

Miércoles de Ceniza:  Jl 2,12-18 / Sal 51 (50) / 2 Co 5,20 al 6,2 / Mt 6,1.6.16-18

“...tu Padre que ve en lo secreto, te premiará”.

Jueves:  Dt 30,15-20 / Sal 1 / Lc 9,22-25

“...Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo...”.

Viernes:  Is 58,1-9a / Sal 51 (50) / Mt 9,14-15

“Llegará el tiempo en que el novio les será quitado...”.

Sábado: Is 58, 9b-14 / Sal 86 (85) / Lc 5,27-32

“No he venido para llamar a los buenos...”

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