Evangelizar-desde-el-servic
En la homilía de canonización de la Madre Teresa de Calcuta, el Papa Francisco nos interpelaba al decir que “no hay alternativa a la caridad: quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios.”

Como cristianos, ese es un cuestionamiento que debemos hacernos a diario: ¿estoy siendo Buena Noticia para mi prójimo?, ¿testimonio con mi vida el amor que Dios me manifestó a través de Jesucristo, y que hoy sigue suscitando por medio de la presencia y acción del Espíritu?

Al reflexionar sobre esto en un trabajo dedicado a los voluntarios de Cáritas, decía que la Iglesia, y nosotros como parte esencial de ella, tiene la misión de anunciar el Evangelio y dar a conocer a Cristo como camino, verdad y vida; una propuesta por la que podemos optar desde nuestra libertad, esa misma que Dios nos regaló cuando nos pensó.

El “dar a conocer a Cristo” implica -necesariamente- salir a los márgenes, en busca de los pobres. Y no solo a las periferias sociales, sino también, como insiste Francisco, a las existenciales. Dentro de la Iglesia, Cáritas evangeliza especialmente desde el servicio. Su trabajo es testimoniar el amor de Dios a los hombres y mujeres, sobre todo, a los que sufren; respetando siempre su libertad.

Cáritas, como “brazo social de la Iglesia”, no es una organización independiente y autosufciente. Por el contrario, la principal protagonista de su acción es la comunidad cristiana, esa que entrega su tiempo, recursos y dones para ponerlos al servicio de los más necesitados.

Como institución, el cometido de Cáritas es gestionar identidad y espiritualidad, conocimientos, capacidades, recursos, etc., y organizar desde las parroquias, diócesis, iglesias particulares, hasta la Iglesia universal, en espíritu de comunión, el ejercicio de la caridad. Este proceso comienza por tener una mirada  contemplativa de la realidad, es decir, con los ojos de Dios. De manera que la observación nos conduzca a ejercer una caridad liberadora, transformadora, que dignifque al ser humano, tal como lo hace el amor de Dios; y que tiene mayor alcance si somos capaces de involucrar a otros actores de la comunidad civil relacionados con las realidades que deseamos cambiar.

En este proceso, del que solo somos instrumento, es imprescindible saberse poner al lado del otro y con toda delicadeza y respeto acompañar. Muchas veces tenemos la impresión de que las acciones y servicios de Cáritas son vistos solo como ofrecer lo básico para la subsistencia en situaciones límites, repartir cosas como si estuviéramos respondiendo siempre a una emergencia interminable, y esto no pocas veces nos ha frustrado y desanimado.

La única forma de mantener el ánimo es buscando la fuerza en nuestra espiritualidad cristiana, que nos lleva al compromiso. No debemos olvidar que “la fuente de nuestra caridad es Dios y el fundamento de nuestra espiritualidad está en su amor
1.” Pidamos a Él que nos ilumine.
1 Altaba, V. 2016, p.22. La espiritualidad que nos anima a la acción caritativa y social. Cáritas Española.

Ora con la Palabra

 

Domingo 10 de noviembre: XXXII del Tiempo Ordinario

 

Lc 20,27-38

“Él no es Dios de muertos, sino de vivos, y todos viven por Él”.

Lunes: Sb 1,1-7 / Sal 139 (138) / Lc 17,1-6

“...si se arrepiente, perdónalo”.

Martes:  Sb 2,23 al 3,9 / Sal 34 (33) / Lc 17,7-10

“...Somos servidores no necesarios...”.

Miércoles:  Sb 6,1-12 / Sa 82 (81) / Lc 17,11-19

“...Levántate y vete; tu fe te ha salvado”.

Jueves:  Sb 7,22 al 8,1 / Sal 119 (118) / Lc 17,20-25

“...antes tiene que sufrir mucho y ser rechazado...”.

Viernes:  Sb 13,1-9 / Sal 19 (18) / Lc 17,26-37

“El que intente guardar su vida la perderá...”.

Sábado:  Sb 18,14-16; 19,6-9 / Sal 105 (104) / Lc 18,1-8

“...les hará justicia, y lo hará pronto”.

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