Catedral de La HabanaEl 6 de enero de 1925 marca un hito en la historia de la Diócesis de San Cristóbal de La Habana, declarada como tal el 10 de septiembre de 1787 por el Papa Pío VI. En el siglo XX, el Papa Pío XI, la elevaba al rango de arquidiócesis con su primer arzobispo, el hasta entonces Obispo de Pinar del Río, Monseñor Manuel Ruiz Rodríguez.

¿Qué motivó estas dos decisiones de los Pontífices? Para el primero, responder a la solicitud del rey Carlos III  de dividir la extensa Diócesis de Cuba en dos nuevas, la de Santiago de Cuba y la de San Cristóbal de La Habana. Transcurrieron 138 años y la Santa Sede entendió que la diócesis habanera reunía las condiciones para ser la segunda arquidiócesis de Cuba.

Para empezar acudamos al Derecho Canónico para que nos defina el término diócesis: “Es una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda a un obispo con la colaboración del presbiterio” (Canon 369). Toda diócesis, por regla general, debe estar circunscrita a un territorio determinado que comprende a los fieles que habitan en él.

Al poco tiempo de iniciarse la República de Cuba, la Santa Sede fue erigiendo nuevas diócesis que correspondieron a las seis provincias civiles. Después de la Revolución, tenemos 11 diócesis de las cuales tres son arquidiócesis: Santiago de Cuba, La Habana y Camagüey.

Entre diferentes diócesis cercanas, la Santa Sede elige una que, por su importancia eclesial y civil (capitales o ciudades que por su categoría sobresalen en una región: desarrollo de la labor pastoral, educacional, asistencial) se convierte en metropolitana o provincia eclesiástica y se le llama arquidiócesis, con un arzobispo y un arzobispado. A cada arquidiócesis le son designadas una, dos o más diócesis a las que se le denomina sufragáneas y que con la arquidiócesis forman una provincia.

Todos los obispos, estén o no al frente de una diócesis, son sucesores de los Apóstoles, empezando por el de Roma, quien es el sucesor de Pedro y Vicario de Cristo. A los arzobispos y obispos con una sede se les llama también ordinarios; a los que no la tienen se les llama titulares. Cada obispo diocesano es el ordinario de su diócesis y depende directamente del Papa, aunque el Concilio Vaticano II destaca la importancia de que existan las Conferencias Episcopales en cada nación, que contribuyan a la colegialidad y coordinación de los planes nacionales de pastoral.

Nos preparamos para celebrar los 500 años de la fundación de La Habana y la presencia de la Iglesia en la ciudad. El Arzobispo Juan García ha declarado un Año Jubilar, que concluye el día 16 de noviembre del 2019, fecha de la fundación de la villa. En este año incluimos los 232 de que fuera erigida la diócesis de San Cristóbal de La Habana y los 94 de ser arquidiócesis.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de abril: Pascua de la Resurrección del Señor

 

Jn 20,1-9

“...iÉl ‘debía’ resucitar de entre los muertos!”.

Lunes:  Hch 2,14.22-23 / Sal 16 (15) / Mt 28,8-15

“...No tengan miedo”.

Martes:  Hch 2,36-41 / Sal 33 (32) / Jn 20,11-18

“...He visto al Señor y me ha dicho esto”.

Miércoles:  Hch 3,1-10 / Sal 105 (104) / Lc 24,13-35

“...Es verdad: el Señor ha resucitado...”.

Jueves:  1 P 5,5b-14 / Sal 89 (88) / Mc 16,15-20

“...anuncien la Buena Nueva a toda la creación”.

Viernes:  Hch 4,1-12 / Sal 118 (117) / Jn 21,1-14

“...se acercó, tomó el pan y se lo repartió”.

Sábado : Hch 4,13-21 / Sal 118 (117) / Mc 16,9-15

“...no le creyeron”.

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