BelénWebNueve días antes del 24 de diciembre de 1223, San Francisco de Asís, en colaboración con Juan de Greccio, comenzó los preparativos para celebrar la misa de Navidad, ante una representación del nacimiento. Para ello convocó al pueblo a que asistiera a la misa.

Previamente había pedido permiso al Papa para hacer un belén viviente. En esta ocasión, en la escena no hubo figuras ni personas, solo utilizó un pesebre como altar, sin imagen del Niño y dos animales vivos, un buey y una mula, basándose en la tradición cristiana y en el libro de Isaías: “El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor; pero Israel no me conoce; mi pueblo no comprende” (Is. 1,3). Esto ocurrió en una cueva próxima a la ermita de Greccio en Italia. San Francisco, después de leer el evangelio, predicó sobre el nacimiento del Hijo de Dios en circunstancias tan humildes como las que se representaban en aquel lugar, una cueva y un pesebre donde comían los animales que le acompañaban.

Antes de la celebración en Greccio, ya había antecedentes de representar el nacimiento de Jesús en las catacumbas romanas y en lugares de culto religioso. Los monjes franciscanos, precisamente por su regla de estricta pobreza, humildad, sencillez y cercanía al pueblo, lo extendieron por Italia durante el siglo XIV, ayudados por las restantes órdenes franciscanas y, poco a poco, pasó al resto de Europa, y ya en el siglo XVIII lo encontramos en América.

Por lo general, el belén o nacimiento representa a Jesús acostado en un pesebre, en una cueva, junto a María y José y rodeado de animales. Además, puede incluir a los pastores con sus ovejas, llegados para adorar al Niño, los tres reyes magos con sus ofrendas, el ángel y la estrella. Se recrea de diferentes maneras, según la tradición de cada lugar, añadiéndole vegetación, rocas, pozos, vasijas, casitas, y personajes del pueblo, de manera que componga el ambiente de la época y el lugar, con lo cual, sin lugar a dudas, ayuda espiritualmente a quienes lo contemplan con devoción.

Precisamente la espiritualidad ignaciana es particularmente rica en este punto. San Ignacio de Loyola, en los Ejercicios Espirituales, utiliza, desde el principio, lo que él llama “segundo preámbulo” que es precisamente “composición viendo el lugar”, con el que pretende que el ejercitante se sitúe en la escena que contempla y se deje afectar por ella. Y en el caso específico de la contemplación del nacimiento señala: “ver (…) al niño Jesús después de nacido, haciéndome yo un pobrecito y esclavito indigno, contemplándole y sirviéndole en sus necesidades, como si presente me hallase” (EE114).

El Belén se suele tener listo para el día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción y se retira el domingo siguiente a la fiesta de la Epifanía, aunque en algunos lugares se conserva hasta el 2 de febrero fiesta de la Presentación del Señor, que también se conoce como la Candelaria.

Ora con la Palabra

 

Domingo 3 de febrero: IV Ordinario

 

Lc 4,21-30

“...Ningún profeta es bien recibido en su patria”.

Lunes:  Hb 11,32-40 / Sal 31 (30) / Mc 5,1-20

“...cuéntales lo que el Señor ha hecho contigo...”.

Martes:  Hb 12,1-4 / Sal 22 (21) / Mc 5,21-43

“...Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz...”.

Miércoles:  Hb 12,4-7.11-15 / Sal 103 (102) / Mc 6,1-6

“Jesús se admiraba de cómo se negaban a creer”

Jueves:  Hb 12,18-19.21-24 / Sal 48 (47) / Mc 6,7-13

“Fueron (...) a predicar, invitando a la conversión”.

Viernes:  Hb 13,1-8 / Sal 27 (26) / Mc 6,14-29

“Ordenó (...) que le trajera la cabeza de Juan”.

Sábado:  Hb 13,15-17.20-21 / Sal 23 (22) / Mc 6,30-34

“...estaban como ovejas sin pastor”.

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