Para que la persona mayor afronte con éxito su proceso de envejecimiento y logre superar la influencia negativa de los cambios y crisis que se le puedan presentar en esta etapa, es indispensable ayudarle a desarrollar una esencial fortaleza interior.
Esa fortaleza es el Optimismo Inteligente.

La ejercitación de esa fundamental fortaleza emocional, de esa actitud decisiva que es el Optimismo Inteligente, le aportaría a la persona mayor probados beneficios. Le ayudaría:

1-A mejorar su salud tanto física como emocional, y así aumentar su longevidad.

2– A prevenir la tristeza, el pesimismo y la depresión. Los estudios indican que la depresión leve parece ser una característica que se presenta con frecuencia alarmante en la adultez mayor.

3– A enfocarse en "el lado bueno de las cosas".

4-Le ayudaría a percibir los contratiempos como transitorios y, sobre todo, como modificables.

5-A proyectar su futuro personal desde una perspectiva más esperanzadora.

6– A ser perseverante y así tener mayor posibilidad de alcanzar tanto sus metas personales como las de su grupo social.

7- Le encaminaría hacia la búsqueda de situaciones más prometedoras.

Esa actitud positiva que es el Optimismo Inteligente es promovida por la novedosa corriente científica de la Psicología Positiva.

Como afirma el Dr. Martin Seligman, fundador de esta corriente científica "El ser optimista supone hacer el esfuerzo para encontrar soluciones, posibilidades y ventajas en todas aquellas situaciones que se nos plantean en la vida".Y este esfuerzo se fundamenta, sobre todo, en la capacidad mental normal de la persona mayor, que le permite aprender unas técnicas racionales para interpretar, de la manera más positiva posible, las adversidades y las frustraciones.

El Optimismo Inteligente es un conocimiento validado científicamente, que nos enseña una manera más racional y sana de interpretar las experiencias negativas y a reconocer el lado bueno de las cosas. Mejorando así nuestra satisfacción con la vida, nuestra salud e incrementando nuestra longevidad.

Ahora bien, como cristianos sabemos que no podemos olvidar una acción indispensable para alcanzar en plenitud este tipo de optimismo: la oración. Pidámosle a diario a Nuestro Señor Jesús que nos ayude a ver y a darle un gran valor a todo aquello que de positivo y bueno hay en los demás y en nuestra vida.

 

 

Ora con la Palabra

 

Domingo 15 de septiembre: XXIV del Tiempo Ordinario

 

Lc 15,1-32

“...estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado”

Lunes: 1 Tim 2,1-8 / Sal 28 (27) / Lc 7,1-10

“...ni siquiera en Israel he hallado una fe tan grande”.

Martes:  1 Tim 3,1-13 / Sal 101 (100) / Lc 7,11-17

“...Es un gran profeta el que nos ha llegado”.

Miércoles:  1 Tim 3,14-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,31-35

“...la reconocen en su manera de actuar”.

Jueves:  1 Tim 4,12-16 / Sal 111 (110) / Lc 7,36-50

“...Tu fe te ha salvado, vete en paz”.

Viernes:  1 Tim 6,2c-12 / Sal 49 (48) / Lc 8,1-13

“...ustedes tienen oídos para oír”.

Sábado: Ef 4,1-7.11-13 / Sal 19 (18) / Mt 9,9-13

“...Me gusta la misericordia más que las ofrendas”.

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