AncianosFelicesWebEn 1999, con motivo del año Internacional del Anciano, Juan Pablo II publicó un documento en el que llamaba la atención de toda la sociedad sobre "la situación de quien debido al peso de la edad debe afrontar, frecuentemente, muchos y difíciles problemas". Allí explicaba cómo la tercera edad puede ser un momento extraordinario para la vida de las personas y del mundo, si se vive a la luz de la fe.

"He sentido el deseo, siendo yo también anciano, de ponerme en contacto con ustedes —escribía-— y lo hago dando gracias a Dios por los dones y oportunidades que hasta hoy me ha concedido en abundancia..." Y aseguraba que "el don de la vida, a pesar de la fatiga y el dolor, es demasiado bello y precioso para que nos cansemos de él".

Expresaba también que "la edad avanzada es símbolo de madurez y experiencia e interpretada como signo de benevolencia divina" y a continuación subrayaba: "Aun cuando la muerte sea racionalmente comprensible bajo el aspecto biológico, no es posible vivirla como algo que nos resulta natural (...); nos preguntamos qué hay más allá del muro de la sombra de la muerte. La respuesta viene de la fe, que ilumina así el misterio de la muerte e infunde serenidad en la vejez, no considerada y vivida ya, como espera pasiva de un acontecimiento destructivo, sino como un acontecimiento prometedor a la meta de la plena madurez".

Para el que fuera extraordinario pontífice, la vida en la tierra es bella, a pesar de las limitaciones y los sufrimientos, y ha de ser vivida hasta el final: "Desde una perspectiva cristiana, el ocaso de la existencia terrena tiene los rasgos característicos de un paso, de un puente tendido desde la vida a la Vida."

Para terminar afirmando: "A pesar de las limitaciones que me han sobrevenido con la edad, conservo el gusto por la vida y doy gracias al Señor por ello. Es hermoso poderse gastar, hasta el final, por la causa del Reino de Dios."

Condensado del artículo "En el atardecer de la vida", Compendio de temas gerontológicos Volver a Empezar, Cáritas Cubana, La Habana, 2006.

Ora con la Palabra

 

Domingo 21 de julio: XVI del Tiempo Ordinario

 

Lc 10,38-42

“...se sentó a los pies del Señor y se quedó escuchando su palabra”.

Lunes: Ct 3,1-4 / Sal 63 (62,2-6.8-9) / Jn 20,1.11-18

“...He visto al Señor...”.

Martes:  Ex 14,21 al 15,1 / Interl. Ex 15,8-17 / Mt 12,46-50

“...ese es para mí un hermano, una hermana....”.

Miércoles:  Ex 16,1-5.9-15 / Sal 78 (77) / Mt 13,1-9

“El que tenga oídos, que escuche”

Jueves:  Hch 4,33;5,12.27-33;12,2 / Sal 67 (66) /2 Co 4,7-15 / Mt 20,20-28

“...no vino a ser servido, sino a servir...”.

Viernes: Ex 20,1-17 / Sal 19 (18) / Mt 13,18-23

“...ciertamente dará fruto y producirá cien...”.

Sábado: Ex 24,3-8 / Sal 50 (49) / Mt 13,24-30

“...cosechen el trigo y guárdenlo en mis bodegas”.

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